¿Dónde están los verdes?
Esta es la pregunta que todos nos hacíamos el 30 de mayo a medida que la Registraduría iba haciéndo públicos sus boletines. La mayor parte de las encuestas daban un empate técnico y muchos esperaban y temían un triunfo verde en la primera vuelta. 14 millones de votos más tarde nadie tenía ni idea de como Juan Manuel Santos había duplicado a Antanas Mockus. No importa como lo quieran analizar o cuanto quieran patalear, fue una derrota aplastante y, por qué no, humillante.
Como era de esperarse comenzaron las excusas: que compraron votos, que la Registraduría está con Santos, que obligaron a la gente a votar y muchas otras que, aunque seguramente son ciertas, no dan para explicar una diferencia tan contundente. Déjemos claras las cosas desde el comienzo: comprar votos es algo que puede servir para unas elecciones al Congreso, asambleas departamentales o concejos municipales. Finalmente, es mucho más fácil ocultar el torcido en medio del mar de candidatos y votantes. Para unas elecciones presidenciales la cosa es a otro precio. Todo el argumento de que Santos ganó solamente con corrupción se cae de su peso cuando vemos que la U aplastó a los verdes en todas las ciudades capitales (incluyendo Bogotá, la niña bonita de quienes defienden el voto de opinión) salvo en Mocoa.
Lo anterior no quiere decir que no hayan existido votos comprados o corrupción en algún nivel. En efecto la hubo si le creemos a la Misión de Observación Electoral (MOE) y no veo motivos para dudar de ellos. Pero esto solo muestra un problema adicional de la campaña verde ¿Dónde estaban sus testigos electorales? ¿Dónde estaban sus veedores? ¿Quién va a hacer las denuncias? ¿Por qué no hubo una campaña masiva, apoyada por los verdes, contra la venta de votos? ¿Por qué el único esfuerzo de contrarrestar la difamación desde la otra campaña fue una página de internet?
Las anteriores preguntas tienen dos respuestas: la campaña verde nunca decidió organizarse y nunca conoció a su electorado (o lo conocía tan bien que decidió nunca salir de su zona de comfort).
El Laissez Faire es algo que funciona para organizar mercados, no campañas
Una pregunta para los que se pusieron la camiseta verde ¿Qué tanto apoyo sintieron por parte de lo que llamaré la "campaña oficial"? Me atrevería a decir que poca o ninguna si le creemos a un medio como la silla vacía (que no brilla por amar con pasión a Uribe) en el artículo sobre el crecimiento de la ola verde. Al finalizar el artículo queda la sensación de que la campaña de Mockus le importa a todo el mundo menos a Mockus. Esta no es una cuestión únicamente de plata (aunque algo de eso tiene), es una cuestión de brindar apoyo programático a sus seguidores, de dar líneas de argumentación y de debate, de organizar eventos "oficiales" y de armar un mínimo de logística.
Sin logística es imposible ganar unas elecciones de este tamaño en Colombia (o en cualquier parte del mundo, antes de que me digan que en Dinamarca si sería posible). Comparemos solamente el transporte del día de las elecciones: la campaña de Santos tenía buses, taxis y carros de voluntarios llevando y trayendo gente en rutas preestablecidas, dio al menos refrigerios a los voluntarios que se aguantaron la mamera de ser testigos electorales y, en general, sabía muy bien que estaba pasando con su campaña en cada lugar del país. Los verdes (nuevamente, según la silla vacía) decidieron que lo mejor era debatir el tema y luego dijeron, palabras más, palabras menos, si quieren llevar gente pueden llevarla ¿Así esperaban sacar al 51% de las personas que se abstuvieron? ¿Así esperaban que la gente en áreas rurales apartadísimas votara por ellos? Ojo, no estoy proponiendo un esquema de "lo llevo si vota por mi", pero si por lo menos un esquema de "lo llevo y le presto un paraguas para que vote por quien se le de la gana".
Vamos a conquistar un territorio que ya es nuestro
Si la mayor parte de los votos de Mockus se encontraban en estratos altos urbanos, alguien puede decirme ¿Qué hacían Peñalosa et al. haciendo campaña en Unicentro? ¿Qué se ganaba con un "flash-mob" en el Andino? No digo qué pasa en las demás ciudades ya que no tengo ni idea. Pero, por lo menos en Bogotá, los seguidores de Mockus decidieron hacer campaña entre sus amigos ¿Para qué ir hasta Usme si me puedo quedar en Unicentro (y de paso hago mercado)? ¿Para que ir hasta Soacha si puedo hablar con mis amigos de la universidad (quienes ya van a votar por Mockus igual)?
Este error puede considerarse como un subconjunto del punto anterior. Si la campaña central no daba directrices sobre los sitios críticos para convencer votantes ¿Por qué debería yo, ciudadano común, saberlos? No me consta, pero apostaría a que en la campaña de Mockus el 29 de mayo no tenían ni idea de donde estaban débiles. Una graaaaan diferencia con la campaña de Santos que comprendió que los verdes estaban trapeando el piso con ellos en estratos altos y urbanos (si no me creen basta mirar a dónde se enfocó la U después de su cambio de estrategia). A esto podemos sumarle que me encontré con gente en casi toda Bogotá repartiendo volantes de todas las campañas salvo... ¿adivinan?
Un gran equipo, hechado a perder
A Mockus se le adhirieron tantas personalidades que es imposible contarlas. Hay como 10 videos en YouTube con "estrellas" (porque me niego a usar el término sin comillas para referirme a actores de novelas colombianas) apoyando a Mockus. Hoy en día cada aspirante a músico y cada músico famoso le hizo una canción a Mockus, en contra de Santos o las dos. Tiene apoyo de economistas brillantes como Alejandro Gaviria y Salomon Kalmanovitz. Mejor dicho, tiene un equipo tan inteligente que hace sentir que a la campaña de Santos solamente la acompañaron niños de pre-kinder.
El problema es que tanto apoyo no le sirvió de nada a la campaña ya que, muy en la tónica del punto anterior, no los supo aprovechar. El único artículo medianamente decente que pasó por mis manos sobre lo bien que le haría Mockus a la economía fue uno que, 12 horas más tarde, Juan Carlos Echeverry (asesor económico de Santos) destrozo sin piedad. Vargas Lleras tenía programas y sabía comunicarlos. Santos tenía asesores de imagen que supo escuchar. Petro conocía a su público y supo mostrarse bien como la alternativa completamente diferente.
Verde es el color de la esperanza
Pese a todo lo anterior creo que aún hay esperanza para los verdes. Todos los errores que cometieron son fácilmente corregibles si están dispuestos a cambiar de rumbo. Si los directivos del partido deciden comenzar a hacer política en lugar de hacer pedagogía, porque, honestamente, creo que eso es lo que les hizo falta. La política es un juego en el que hay que saber cuando y con quien aliarse, en el que hay que saber cuando y como hablar... pero, lo más importante, en el que hay que saber tragarse el orgullo, admitir la derrota y hacer los cambios necesarios (pero hacerlos rápido, no para las elecciones de 2014)
Entre el tintero, anotaciones cortas que no merecen mayor explicación
- Algunos verdes reemplazaron en un momento la argumentación real por decir todo el tiempo "eso me ofende, por lo tanto no es válido" (cada campaña tuvo sus seguidores de este tipo)
- Muchos no comprendieron que, al final del día, no votaban por los programas de Mockus sino por lo que él representa. Debido a esto no sabían transmitir bien su mensaje. Espero que esto cambie
- Para ser el partido verde la propuesta ambiental estaba como floja
- La campaña tiene buenos asesores de imagen, muchos de ellos voluntarios: ¡¡¡ESCÚCHENLOS!!!
- La página oficial de Antanas Mockus tiene 727 mil seguidores. Según Facebook, algo más de 600 mil usuarios votaron en las elecciones de Colombia. Aún suponiendo que todos los que dijeron que votaron lo hicieron por Mockus ¿no le hacen falta votantes?
- Si su razón para no votar por Mockus es que es ateo, usted es un idiota. Si su razón es que sus padres son lituanos, usted es doblemente idiota. Y demás para todos los rumores que se le han inventado.
- Finalmente, Mockus es un ser humano (bueno o excelente, según a quien se le pregunte), no un mesías. Tal vez hay que aterrizar un poco las expectativas y hacer campaña para un ser humano. Aunque no lo crean, no todos son tan súper inteligentes para ver que Mockus es una buena opción (como corolario: si siguen llamando brutos, idiotas e ignorantes a los que votaron por alguien más, mejor prepárense para 8 años de Santos)
Tengo un mamotreto de 3.000 hojas que no se va a leer solo y esto se me fue largo. Mañana la segunda parte, sobre Santos, que llamaré: dame el PIN de tu BlackBerry (o algo igual de idiota). No desesperen, hay palo para todos, solo que este ya lo tenía casi listo.