viernes, 8 de mayo de 2009

Mi blog vive en un pueblo

El caso del padre Alberto Cutié ya debe ser bien conocido por todo el mundo. Un breve resumen es que el sacerdote sucumbió ante la carne. Fin.

La historia da para hacerse muchas preguntas, todas muy interesantes. Por ejemplo, si el sacerdote era tan vocal contra el celibato ¿Por qué no lo hacía de frente? ¿Por qué tuvo que salir fotografiado por paparazzis para ponerle la cara al tema? La analogía perfecta es con una persona que decide salir del closet: es un valiente si lo hace de frente, es un cobarde si lo pillan. Vale la pena saberlo e indagarlo con un poco más de profundidad.

¿Otra pregunta interesante? Sencillo, si es el poder de la oración la que mantiene a los sacerdotes célibes ¿Qué tan bien habla este suceso de la oración? Es más, ¿Qué tan bien habla este suceso de la habilidad de seleccionar sacerdotes? Al parecer, cualquiera que ceda a los placeres de la carne está admitido. No es este el primer caso, ya se han visto casos, desde sacerdotes de pueblo hasta obispos, que deciden que el celibato no es lo suyo y por eso resbalan. Algo humano y lógico.

La tercera y última pregunta, por ahora, es ¿Cómo va a reaccionar la iglesia católica (y por iglesia católica me refiero a los jerarcas) ante esto? Si les importara ser coherentes enterrarían el asunto, dirían que eso no habla de la capacidad del sacerdote, que por más oxidada que esté la llave el agua es pura y todo ese bla, bla, bla que usaron para que justificar, entre otros, que los pederastas se quedaran en sus huestes. Por otra parte, pueden sentirse presionados por la visibilidad de este padre (todo un showman del catolicismo) para ser más severos.

Son todas preguntas interesantes que pueden pasar como cínicas al ser formuladas por un ateo. Pero, de verdad, no lo son. Más bien son una invitación a pensar, no para que los creyentes dejen de creer sino para que los creyentes dejen de olvidar. Para que los creyentes comiencen a cuestionar y para que, aquellos más avanzados, aprovechen que la religión cambia con el mundo, y no viceversa, para dar a eso que tanto aman la forma que quieren que tenga.

Finalmente, el hábil lector se estará preguntando ¿Cuál es el famoso pueblo en el que vive mi blog? El pueblo es Colombia. Nuestros medios de comunicación, en lugar de entrevistar obispos, teólogos o gente que sepa del tema cierra su nota de tres párrafos con:
En una entrevista publicada por El Nuevo Herald, Cutié se negó a
identificar a la mujer con quien fue descubierto acariciándose sobre la arena,
pero el mismo diario no descarta que sea colombiana.

¿O sea que la noticia es más importante porque la moza del sacerdote es colombiana? ¿Es otro motivo de orgullo patrio? ¿En serio debería importarme que sea colombiana, venezolana o bielorrusa? Ese provincianismo me ofende seriamente, pero bueno, vivimos en un país donde las novelas tienen más rating que los documentales y donde el hecho de que el colombiano promedio lea dos libros al año es considerado un avance cultural revolucionario. Así que no sé por qué me sorprende... que tristeza tan infinita.

ADICIÓN: Resulta que la moza (ahora esposa) era puerto riqueña... con razón dejó de ser importante.

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