viernes, 19 de junio de 2009

Payasos

Le tengo miedo a los payasos.

Listo. Lo dije. Ahora pueden burlarse. Pero, antes de burlarse cabe la pregunta ¿Soy en realidad la única persona que le tiene miedo a los payasos? La verdad lo dudo mucho. Desde muy pequeño les tengo miedo. De hecho, una de mis primeras fotos consiste en un payaso cargándome... mientras lloro desconsoladamente. Una de mis segundas fotos es el mismo payaso conmigo sonriente, creo que fue de cuando me hicieron caer en cuenta que ese no era un payaso, era mi papá disfrazado de payaso. Aún sabiendo eso recuerdo (tan bien como se pueda recordar algo de esa tierna edad) que me aproximé con bastante cuidado, no fuera a ser que fuera un payaso disfrazado de mi papá.

Como venía diciendo, los payasos son aterradores. Incluso hay un palabra especial para referirse al miedo que causan "coulrofobia". Jamás he comprendido porque, si absolutamente todas las personas que conozco le tenían miedo a los payasos siendo niños, también a absolutamente todas las personas que conozco les hicieron fiesta con payasos. Padres sádicos me imagino, tal vez una venganza intergeneracional o, en últimas, que los papás quieren ver los payasos para sentirse finalmente grandes. Probablemente yo también lo haga y, mientras mis hijos huyen de los señores de la cara pintada, yo esté sentado pensando "si, finalmente les perdí el miedo".

Si usted, uno de mis tres lectores, no me cree, piense lo siguente:

Un adulto piensa en payaso y piensa en esto:

Fuente


Un niño piensa en payaso y piensa en esto:
Fuente

Tal vez luego desarrolle el tema de los payasos y cuente como una vez uno me atacó (valga aclarar que yo lo provoqué). Por ahora queda la moraleja: ¿De verdad queremos que en las fiestas de nuestros niños haya un tipo disfrazado de asesino en serie?

Da para pensar, ¿No?

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