viernes, 14 de agosto de 2009

Me duele la patria (pero no mi patria)

No he leído la noticia, solamente la he escuchado: Juanes decidió hacer un concierto en Cuba.

El asunto tiene trascendencia por muchas razones: un colombiano va a dar un concierto en uno de los lugares más esquivos del mundo, los hermanos Castro van a dejar que alguien de fuera les de una serenata y, en general, hace de Cuba un país más integrado al mundo. Todo esto, supongo, se da en medio del plan de Obama de integrar a la islita al capitalismo a ver si se antojan. No es un plan tonto, sirvió con la URSS, sirvió con media Alemania y, en general, sirve con cualquier país al que se lo muestren.

Derrocar una dictadura por este medio es más demorado, pero también es más barato, más popular y más estable que mandar un pistolero (o desembarcar en Bahía de Cochinos). No tengo la fuente a la mano en este momento, pero si hay una cosa que amarre a un dictador en el poder es aislarlo del mundo. Fidel Castro lleva más de 50 años gobernando porque EEUU decidió bloquearlo. Dos generaciones de cubanos han pasado y muchos ni siquiera saben que se puede cambiar de gobierno. Solo unos pocos deciden empacar sus maletas, montarse en una balsa y partir con rumbo a Miami. De ahí el verbo cubanear.

Hasta aquí creo que todo iría bien. Los cubanos escuchan música (buena o mala según a quien se le pregunte, pero mi blog no hace crítica musical), Juanes moja prensa, Obama sigue invadiendo Cuba y, en general, es una situación en la que todos mejoran (para los economistas, de esto es de lo que hablaba Pareto).

Pero no, para la diáspora cubana en EEUU ese concierto es una afrenta contra la dignidad nacional. Ya salieron a decir que si Juanes iba a Cuba no iban a comprar ni un solo disco más de él. Supongo que también boicotearán conciertos y le mandarán anónimos. El exilio cubano es uno de los que peor me cae en el mundo. Tienen tantos rasgos de religión fundamentalista que es chocante: cualquier cosa que sea ligeramente buena para Castro o que implique que Cuba deje de ser un moridero es obra del mismo demonio. Están llenos de amor por su patria, pero mejor que los cubanos que decidieron que la idea de montarse en una balsa era peligrosa se mueran de hambre.

Solamente estos exiliados tienen el derecho de sentirse verdaderamente cubanos porque tuvieron el valor de enfrentarse al régimen. Esta mañana pasó algo increíble: un oyente de la W Radio dijo algo muy inteligente. "No se puede combatir una dictadura con otra dictadura"... y eso es lo que hacen los exiliados. A veces pienso que su reacción tan violenta es porque a ellos no les conviene que caiga Castro. Seguirán siendo los desterrados de su tierra con el dolor de patria, pero creo que todos saben que cuando Cuba vuelva a ser una democracia tendrán que empacar sus maletitas e irse de nuevo a la isla que ayudaron a destruir. Una cosa es ser inmigrante, otra ser asilado y otra, muy diferente, ilegal.

¿Quién quisiera perder eso?

EDICIÓN: Encontré en El Tiempo información, lo raro es que la noticia no es el concierto sino que Julito (el de la W) va a moderar. Prioridades extrañas las de nuestros medios...

1 comentario:

  1. una entrada brillante..felicitaciones
    anya

    ResponderEliminar

A mi blog le interesan sus comentarios...