viernes, 24 de abril de 2009

Mi blog no es mi primer blog

Antes tenía otro blog. Un blog escrito a varias manos y que si tenía lectores, pocos pero fieles. Tenía un nombre que me encantaba: el blog ominoso. Parte juego de palabras y parte chiste privado. Era un espacio donde tres economistas con miradas muy diversas sobre el mundo compartian su opinión sobre las cosas que veíamos a diario. Muy parecido a mi blog, pero con más puntos de vista.

Estaba repasando algunas de las entradas y son, modestia a parte, muy buenas. La modestia queda a parte porque las mejores (y más polémicas entradas) nunca fueron las mías. Más bien, modestia a parte y envidia al lado. Pero envidia de la buena, si es que tal envidia existe. Envidia de la que me hace pensar "tengo que mejorar lo que otro hizo" en lugar de pensar "tengo que destruir lo que el otro hizo". Hoy estuve atrapado en una reunión toda la mañana así que la verdad no tengo muchas ideas sobre lo que quiero escribir. Por esta razón haré algo que, la verdad, creí que no iba a hacer dentro de mucho tiempo: re publicar algo viejo. Así que queda, con ustedes:

La niña Metallica

Saludos. Hace un buen rato no escribo nada por aqui. Muchas ocupaciones, supongo, me han mantenido alejado de comentar las cosas que pasan y dejan de pasar. Creo que el titulo de esta entrada dice bastante... para los despistados: no, no es una niña de metal, y si, esta metallica es con doble "l", de hecho debería ser Metallica. No aquella famosa banda más vieja que algunos de los que leen esto... hablo de Metallica, la niña sueca.

Miren aqui si no me creen. Resumiendo la historia, para los que les da mamera hacer click, a una pareja sueca le dio por llamar Metallica a su hija. No por ser muy fanáticos de la banda sino por combinar sus nombres para ver que salía. Un ejemplo práctico, con gente que conocemos, ayudará a entender esto: supongan que Ricardo y Margarita deciden hacerlo, su hija entonces se llamaría Rima Salas Daza. ¿Claro? Me alegro, prosigo entonces.

Lo que me llama la atención de este hecho no es el nombre de la pequeña sueca. Es realmente interesante que los padres necesitaron una demanda para poder llamar a su hija como querían. No sé bien como funciona, pero al parecer en Suecia hay un organismo que decide si un nombre es válido o no y uno de los miembros de dicho comité decidió que como Metallica suena parecido a metal eso le podría traer traumas a la niña.

En ocasiones me pregunto cuál, exactamente, es la razón de no tener un organismo similar en Colombia. Finalmente aqui tenemos nombres que parecen más un acto de venganza contra un hijo no deseado que un nombre. Pareciera que algunos papás se sentaran a pensar como joderle la vida a su hijo aun no nacido. No daré ejemplos, Daniel Samper Pizano tiene suficientes (y creo que estos se quedan cortos): primera parte, segunda parte, tercera parte y, finalmente, los "internacionales".

Y en Suecia una pareja tuvo que demandar para poder llamar a su hija Metallica por su parecido a metal. Queda una sola pregunta: ¿Qué estará pensando Circuncisión?

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