domingo, 12 de julio de 2009

El temor de ser uno mismo. La libertad de asumirlo.

Sale en la revista Semana un artículo sobre los hijos que deciden salir del closet. Me llama la atención el siguiente texto:
Frases como "ya se le va a pasar", "debe estar confundido" o "se le quita lo marica o deja de ser mi hijo", son muestras de la desinformación que existe sobre el tema.
Me recordó que ser ateo es, en muchos casos, como ser homosexual. Particularmente en un sitio tan conservador como es Colombia (donde hay clero en cuanta comisión se hace).

Sé de muchos que no son tan expresivos como yo sobre su postura en lo que tiene que ver con las hadas por miedo al ostracismo. Un miedo real, especialmente cuando la persona de quien depende su trabajo lleva cristales para garantizar el éxito.

A quienes saben que son ateos solo puedo decirles una cosa: hablen sin miedo y siéntanse orgullosos de serlo, el hecho de que el 84% de la población crea en dioses y hadas quiere decir que somos parte del pequeño grupo que aprendió a pensar sin temer.

Aunque me acusen de activista, vale la pena revisar la campaña Out de Richard Dawkins.

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