martes, 21 de julio de 2009

¿Por qué escribir un blog?

La pregunta que sirve como título de esta entrada suele tener un título aparte, donde el autor (o los autores) confiensan las razones que los impulsaron a compartir ideas que, en un principio, a nadie le preocupan. De haber seguido un orden normal, esta habría sido la segunda entrada de mi blog. En ella utilizaría lenguaje como "en un mundo cada vez más globalizado se hace importante resaltar la importancia del individuo", "hay un vacio en el tema X y este blog pretende llenarlo" y otras porquerías por el estilo.

La verdad, pura y dura, es que a nadie le interesa saber por qué alguien escribe un blog por varias razones: la primera es que a la proporción de la población que le interesa ya les contamos (madres, padres, novia, cuñada, amigos, enemigos, suegros, suegras y en general todo aquel que tenga 5 minutos para escucharnos). La segunda es que la gente busca un blog por su contenido, no por las razones de su contenido; si, este blog puede surgir de una búsqueda espiritual sobre la naturaleza humana, pero no importa, si el contenido es aburrido la motivación puede ser salvar cachorritos y el blog igual fracasará.

Entonces, surge la nueva pregunta ¿por qué escribir un por qué escribo un blog? La respuesta en este caso es sencilla: vanidad y falta de inspiración. Hablar de uno mismo es un recurso sencillo cuando la inspiración es corta y se quiere llenar una hoja en blanco, después de todo, nada más apasionante que yo mismo. Y mas le vale a los lectores pensar lo mismo, o si no pueden irse buscando otro blog (como este sobre la situación de derechos humanos en Vietnam). Los que sigan conmigo, descubrirán por qué decidí abrir un blog.

Para dar una respuesta concreta hay que ir un poco más atras en mi vida, cuando estaba aún en el colegio y en los primeros años de universidad. La adolescencia nos pega a todos, de formas diferentes, pero nos pega. A mi, en lo personal, me dio por dármelas de escritor. Por ahí tengo un par de cuadernos llenos de cuentos y poemas que escribía para desahogarme cuando estaba 1) triste o 2) muy tragado (secuelas de ser tímido).

A medida que pasó el tiempo y fuí creciendo, aquél desbalance emocional que servía como materia prima de lo que escribía fue desapareciendo: el mundo dejo de estar en mi contra, mis papás volvieron a ser aliados en lugar de represores y llegué a términos con el idealismo, no voy a cambiar el mundo, no voy a acabar con el hambre y no solo de amor vive el hombre. Dado lo anterior dejé de escribir y las pocas veces que lo intentaba no salía nada interesante ni muy real, era como si me pusiera una máscara de mi antiguo yo. Como no me gustaba lo que escribía, dejé de escribir.

Pasó el tiempo y decidí que quería volver a escribir algo más que ensayos sobre economía. Tuve un par de intentos fallidos y finalmente abrí este blog: un escenario para escribir lo que pienso sin la presión de tener que hacerlo bien. Sencillamente escribirlo, probar cosas nuevas y ver si sale algo interesante. A veces funciona, a veces no... pero no importa, tal vez, un día, después de tanto escribir de mentiras decida hacerlo de verdad (tan mal como lo hago)... mientras ese día llega, seguiré haciéndo lo que más me gusta: hablar de mí.

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